Piedras. Llevaron a su madre, Elba Vilá, a su residencia.
El reloj corría.
“Estaba la familia completa... una de las cosas que me dio más paz en todo el proceso, pero especialmente al final, es que Gabriela estuvo conmigo, que Juan Carlos, mi hijo, estuvo conmigo, y que toda la familia estuvo allí”, dijo.
¿Cómo fueron esos momentos de espera?
Yo siempre tuve una tranquilidad interna y eso no cambió en ningún momento... ese mismo ánimo, espíritu, que tuve durante todo el proceso, era el que tenía ese día 20 de marzo.
A lo largo de la jornada, todos se mantenían a la expectativa. En el tribunal hubo un cruce de información y la confusión reinó cuando equivocadamente se anunció que el jurado se retiraba a descansar. Pero, su abogado Harry Anduze lo llamó para darle la noticia: había un veredicto unánime. “Salimos rápidamente para allá”, recordó.
¿Lo tomó por sorpresa que pasaran sólo tres horas?
No... y yo sentía, corazón adentro, lo que iba a ser el veredicto. Se lo dije a mis personas más cercanas cuando iba camino al tribunal.
¿Qué hacía en ese trayecto hacia el tribunal?
Como una familia camino a lo que sabíamos iba a ser un momento difícil... pero había mucha paz y tranquilidad.
¿No le pareció largo el camino?
Era un momento crucial y uno siempre puede tener algún nivel de preocupación de que se puede cometer una injusticia. Pero, estaba tan claro en cuál era la verdad... había tenido ese respaldo tan claro de mis familiares, de mis amistades, de gente que ni conozco... que fui allí con la misma tranquilidad que acudí el primer día.
Y cuando entró a la sala 3 y se puso de pie para ese veredicto, ¿qué lo invadía?
Lo que invade a cualquier ser humano en una circunstancia como ésa: una ansiedad porque era el momento. Yo sabía cuál iba a ser el veredicto en ese momento.
¿Nunca lo dudó?
Nunca lo dudé, pero uno quiere que finalmente lo que uno siente dentro de uno se convierta en un hecho definitorio... estoy convencido que todo este proceso definió más a los acusadores que a nosotros.
Cuando escuchó “inocente” nueve veces allí estaba Rosa Emilia Rodríguez, ¿la vio?
Yo lo único que recuerdo de ese momento es el rostro de alivio y de felicidad de mi madre, de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos y recuerdo claramente el abrazo que le di a Luisita Inclán (también absuelta).
Imagino que fue como una gran liberación...
Claro... lo que sentí en ese minuto y lo que he sentido en cualquier lugar que voy, eso es lo que recojo: un sentido de alivio que trasciende líneas de partido, un sentido de que se hizo justicia, lo correcto... el mayor daño se lo hicieron a Puerto Rico.
¿Tiene algo que decirle a Rosa Emilia Rodríguez?
No.
¿Y a María Domínguez?
No.
¿Ha habido movimientos de petición para que Rodríguez salga de la posición?
No tengo información de eso.
Me refiero a sus influyentes amigos demócratas...
De mi parte, no.
Mientras Rodríguez enfrentaba a la prensa, sorprendida del veredicto exculpatorio al ex gobernador, a las afueras del tribunal un mar de gente esperaba a Acevedo Vilá. La ola de emociones, gritos, llantos y oraciones explotó cuando se les anunció que había sido declarado inocente.
Con esa escena se enfrentó tras hablar a la prensa. Se subió a una guagua y empuñó la monoestrellada mientras la gente lo acompañaba.
“Había tanta gente que yo quería verlos y que me vieran. Me trepé en la guagua y en algún momento vi esa bandera, creo que fui yo el que hice el gesto (de pedirla)”, recordó.
¿Qué significado tuvo empuñar la bandera?
Lo que significa esa bandera para los puertorriqueños, sí, ese valor.
Recibió la llamada de amigos y colaboradores. Su celular no paraba. Lo llamaron esa misma noche, entre otros, los congresistas Nydia Velázquez, Luis Gutiérrez, Ted Kennedy y el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández.
La reflexión
“Yo creo que a quien más daño le hicieron fue al país”, recalcó Acevedo Vilá.
Lo dice convencido de que el proceso, que inició en su segundo año de mandato, opacó toda su gestión de gobierno. “Tuvo un efecto de dislocar la comunicación del gobernante con el país... y más dramático todavía, que hicieron un daño al país en medio de un proceso electoral”, dijo.
¿Se siente reinvindicado?
Ya pasé esa página rápidamente... lo que sentía en todo ese proceso fue un sentido de indignación y solidaridad de la inmensa mayoría del pueblo.
¿Qué siente por ese jurado que lo encontró inocente?
Mucho respeto.
¿Cree que el juez Barbadoro fue clave para mantener un juicio balanceado?
Creo que en el balance fue muy bueno... Lamentablemente, esta Corte Federal de Puerto Rico está demasiado politizada... (Actuó) con la firmeza para los dos lados y creo que en ese sentido le permitió al jurado aquilatar con mayor libertad e independencia la evidencia.
Tras esa experiencia ¿es otro Aníbal Acevedo Vilá?
No diría que soy otro, quiero pensar que la esencia de lo que soy nunca cambió. Te puedo decir que me siento mejor esposo, mejor padre, mejor amigo, mejor ser humano.
¿Cuál fue la gran lección?
A los acusadores le tendrás que hacer esa pregunta. Para mí, una reafirmación de que uno lucha siempre por las cosas en las que cree, que hay que mantenerse fuerte, vertical.
¿De dónde sacó fuerzas?
En este proceso hubo una dimensión espiritual bien fuerte para mí y para mucha gente... Ese aspecto espiritual, de todas las denominaciones, quiero pensar y lo siento así, que fue parte de lo que también me permitió enfrentar ese reto.
¿En algún momento se sintió solo? Hubo “amigos” de la política que no estuvieron...
Nunca me sentí solo, todo lo contrario.
¿Los que no estuvieron no hicieron falta?
Nunca me sentí solo.
¿Ileana Echegoyen sigue siendo su amiga personal?
Eso se lo tienes que preguntar a ella.
¿Y Ramón Velasco?
Se lo tienes que preguntar a él.
¿Eso significa que no?
Se lo tienes que preguntar a ellos.
La semana pasada, la fiscal María Domínguez reveló que había una investigación de las altas esferas del PPD a nivel estatal y que seguía recibiendo información sobre usted, ¿teme una acusación nueva?
Todo eso los define más a ellos que a mí. En cuanto a lo que vaya a hacer el Departamento de Justicia de Puerto Rico, yo lo único que te puedo decir es que el país tiene grandes problemas que enfrentar y lo más que pide a gritos es que se deje la politiquería ya.
¿Sería una politiquería?
Te repito, todo eso, inclusive esas expresiones y cualquier otra que hagan en el futuro, a quien los define es a ellos. Yo los dejé atrás desde el mismo 20 de marzo.
¿Cree que la gente de Lopito, Ileana & Howie deben ser procesados porque fueron los que crearon el esquema?
Eso fue una determinación que tomó fiscalía, y esa pregunta te la tiene que responder fiscalía.
El que lo sigan ayudando a pagar la deuda con sus abogados, ¿qué le dice?
Ese apoyo, esa solidaridad, se mantiene... Nadie nunca ha preguntado cuánto le costó esto a Fiscalía Federal. Imagínense cuántas personas no se pueden defender porque no tienen el dinero para pagar un abogado... Creo que ésa es una de las grandes deficiencias de nuestro sistema de justicia.
Al final, salimos a caminar. En cinco minutos, al menos cuatro personas le pidieron tomarse una foto con él. Otros más lo abrazaron, besaron y bendijeron. Él sonreía y les retribuía las muestras de cariño.
Unidos en oración por William Miranda Marín
Seguimos unidos en oración por nuestro Honorable Alcalde de Caguas, William Miranda Marín, quien está respondiendo bien a su tratamiento y está muy positivo. Le enviamos un fuerte abrazo a él y a su familia.
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jueves, 28 de mayo de 2009
Frente a un hombre libre: Aníbal Acevedo Vilá
El 20 de marzo de 2009 es una fecha clave en el calendario de vida de Aníbal Acevedo Vilá. Fue el momento que marcó el antes y el después de un proceso largo y escabroso de investigaciones, acusaciones y juicio. Fue el día en que trituró sufrimientos y ansiedades que lo acompañaron, junto a su familia, por largo tiempo.
Ya han pasado poco más de dos meses desde que ese día un jurado encontró inocente a Acevedo Vilá de los nueve cargos federales que pesaban en su contra. Uno pudiera pensar que vive de lamentaciones por lo que pasó, pero, no es así. Tomó otro rumbo: decidió enterrar cualquier pizca de rencor, dejar atrás a sus acusadores y retomar su vida con una nueva dimensión de esa experiencia calcada en su ser.
“Todo eso fue un proceso en el que, obviamente, yo sufrí, me creó ansiedad. Más que nada, yo sufría y me creaba ansiedad porque veía a mis familiares y amigos sufriendo. Yo creo que le hicieron un daño terrible y lo sufrí como padre, como hijo, como esposo, como amigo. Pero, ese sufrimiento y esas ansiedades nunca impidieron, ni cuando era gobernador ni luego ya durante el juicio, que como puertorriqueño me enfrentara a esta situación y nunca quitarme... en lo que a mí respecta, ya yo los dejé atrás”, reflexionó Acevedo Vilá.
¿Qué significa para usted el 20 de marzo de 2009?
Fue el día cuando quedó concretizado en los hechos y en la conciencia del pueblo puertorriqueño que siempre les había dicho la verdad.
El ex gobernador decidió conceder a Primera Hora la única entrevista a fondo tras su absolución. La confirmó hace tres semanas y el lunes nos reunimos. Llegó puntual y acompañado de su hija Gabriela.
Lucía relajado y así estaba.
“Me siento muy tranquilo... cómodo en esta etapa de mi vida”, dijo.
¿Se compró los tenis que le dio la gana?
Bueno, me pongo los tenis que me da la gana. No me he comprado ninguno... sí, un popular en una de las actividades públicas de recaudación (para pagar su defensa)... me regaló unos tenis y me los he puesto.
¿Pero son fashion o no?
(Se ríe) No sé... más que uno ponerse los tenis es ese sentido de libertad... de la misma forma que controlo mi calendario, me pongo la ropa que me dé la gana y me tiene sin cuidado si a alguien le parece que está bien o está out of fashion.
¿A qué se está dedicando?
En términos profesionales, me estoy dando todas las opciones; todavía considerando diferentes alternativas. Estoy haciendo unos trabajos de consultoría... no sólo en leyes, en asuntos de política pública, asesoramiento en algunas áreas federales... estoy escribiendo un libro.
¿De qué es el libro?
Va a ser una reflexión de mis cuatro años como gobernador, reflexión de lo que pasó durante el cuatrienio y, en la medida de lo posible, unas aportaciones al futuro del país.
¿No tiene que ver con el juicio federal?
No es sobre el juicio ni sobre la investigación... escribir sobre el juicio, si lo hago, sería un proyecto futuro, no ahora.
Y es que Acevedo Vilá cree que todavía hay que darle tiempo al tiempo para “asimilar” las consecuencias de este proceso. Tiempo a él, pero especialmente al país, dijo.
El veredicto
Ir atrás en el tiempo y tocar los detalles de ese día crucial en su vida no fue fácil. Es una etapa que quiere cerrar y moverse adelante. Pero, sin duda, Acevedo Vilá tiene aún vivas las sensaciones y las imágenes que su retina captó antes y después del veredicto que siempre supo y sintió: inocente.
Fue un día largo e intenso. Cuando el jurado se retiró tras las instrucciones del juez Paul J. Barbadoro, la cuenta regresiva comenzaba.
Junto a su familia, salió del tribunal y se fue a almorzar. Luego, se retiró a su casa en Río Piedras. Llevaron a su madre Elba Vilá a su residencia. El reloj corría.
“Estaba la familia completa. Sí te puedo decir que una de las cosas que a mí me dio más paz en todo el proceso, pero especialmente al final, es que Gabriela estuvo conmigo, que Juan Carlos, mi hijo, estuvo conmigo, y que toda la familia estuvo allí”, dijo el ex gobernador.
Fuente: Primera Hora (28 de mayo de 2009)
Ya han pasado poco más de dos meses desde que ese día un jurado encontró inocente a Acevedo Vilá de los nueve cargos federales que pesaban en su contra. Uno pudiera pensar que vive de lamentaciones por lo que pasó, pero, no es así. Tomó otro rumbo: decidió enterrar cualquier pizca de rencor, dejar atrás a sus acusadores y retomar su vida con una nueva dimensión de esa experiencia calcada en su ser.
“Todo eso fue un proceso en el que, obviamente, yo sufrí, me creó ansiedad. Más que nada, yo sufría y me creaba ansiedad porque veía a mis familiares y amigos sufriendo. Yo creo que le hicieron un daño terrible y lo sufrí como padre, como hijo, como esposo, como amigo. Pero, ese sufrimiento y esas ansiedades nunca impidieron, ni cuando era gobernador ni luego ya durante el juicio, que como puertorriqueño me enfrentara a esta situación y nunca quitarme... en lo que a mí respecta, ya yo los dejé atrás”, reflexionó Acevedo Vilá.
¿Qué significa para usted el 20 de marzo de 2009?
Fue el día cuando quedó concretizado en los hechos y en la conciencia del pueblo puertorriqueño que siempre les había dicho la verdad.
El ex gobernador decidió conceder a Primera Hora la única entrevista a fondo tras su absolución. La confirmó hace tres semanas y el lunes nos reunimos. Llegó puntual y acompañado de su hija Gabriela.
Lucía relajado y así estaba.
“Me siento muy tranquilo... cómodo en esta etapa de mi vida”, dijo.
¿Se compró los tenis que le dio la gana?
Bueno, me pongo los tenis que me da la gana. No me he comprado ninguno... sí, un popular en una de las actividades públicas de recaudación (para pagar su defensa)... me regaló unos tenis y me los he puesto.
¿Pero son fashion o no?
(Se ríe) No sé... más que uno ponerse los tenis es ese sentido de libertad... de la misma forma que controlo mi calendario, me pongo la ropa que me dé la gana y me tiene sin cuidado si a alguien le parece que está bien o está out of fashion.
¿A qué se está dedicando?
En términos profesionales, me estoy dando todas las opciones; todavía considerando diferentes alternativas. Estoy haciendo unos trabajos de consultoría... no sólo en leyes, en asuntos de política pública, asesoramiento en algunas áreas federales... estoy escribiendo un libro.
¿De qué es el libro?
Va a ser una reflexión de mis cuatro años como gobernador, reflexión de lo que pasó durante el cuatrienio y, en la medida de lo posible, unas aportaciones al futuro del país.
¿No tiene que ver con el juicio federal?
No es sobre el juicio ni sobre la investigación... escribir sobre el juicio, si lo hago, sería un proyecto futuro, no ahora.
Y es que Acevedo Vilá cree que todavía hay que darle tiempo al tiempo para “asimilar” las consecuencias de este proceso. Tiempo a él, pero especialmente al país, dijo.
El veredicto
Ir atrás en el tiempo y tocar los detalles de ese día crucial en su vida no fue fácil. Es una etapa que quiere cerrar y moverse adelante. Pero, sin duda, Acevedo Vilá tiene aún vivas las sensaciones y las imágenes que su retina captó antes y después del veredicto que siempre supo y sintió: inocente.
Fue un día largo e intenso. Cuando el jurado se retiró tras las instrucciones del juez Paul J. Barbadoro, la cuenta regresiva comenzaba.
Junto a su familia, salió del tribunal y se fue a almorzar. Luego, se retiró a su casa en Río Piedras. Llevaron a su madre Elba Vilá a su residencia. El reloj corría.
“Estaba la familia completa. Sí te puedo decir que una de las cosas que a mí me dio más paz en todo el proceso, pero especialmente al final, es que Gabriela estuvo conmigo, que Juan Carlos, mi hijo, estuvo conmigo, y que toda la familia estuvo allí”, dijo el ex gobernador.
Fuente: Primera Hora (28 de mayo de 2009)
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